3/12/08

dardos ....


Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué callé aquél día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?
Becquer.


El orgullo, como arma letal del amor ,…..

21/11/08

He recibido un paquete. Son libros, me los manda mi hermana desde Inglaterra. Me dijo: “entre las cositas que mando para mamá, encontraras los libros que te mencioné”

Y es cierto, aquí están. Son tres, Nana de Emile Zola Las entrañas de Paris del mismo autor, y Los trabajadores del mar, de Víctor Hugo. Son, según dice mi hermana, la clase de autores y temas que a mí me parecen irresistibles, pero que a ella le aburren. “Tanta miseria, tanto minucioso detalle… los autores franceses describen como nadie las bajezas y la sordidez del ser humano” dice ella. Será así, pero tiene razón. Me chiflan.

He decidido leer Los trabajadores del mar de Víctor Hugo y os lo voy a contar, os voy ha hacer partícipes de la lectura. ¿Qué si lo voy a leer y reescrir de nuevo enterito? No! Claro que no. No quiero que os pase como al del chiste que me contaron ya hace tiempo.

""Se presenta un testigo de Jehová en una puerta y le dice a la señora: “te-te-tengo un-un-un-mensa –asaje de la Bi-bi-bi-blia que-que-que dice: Y-y-y-y- en-en-en- el-el-el- principio di di-jo Di-di-di-os, ha-ha-ha-hagamos al-al hombre a-a-a-a- imagen y-y-y-y…..

P-p-p—ero si ust-t-ted quiere yo-yo-yo- se la dejo y ust-t-ted s-s-s la lee!"""


Pues no será tan largo, tan sólo cositas de esta o la otra página.

Comienza así en un corto prólogo:

La religión, la sociedad, y la naturaleza; tales son las tres luchas del hombre. Estas tres luchas son al mismo tiempo sus tres necesidades: tiene que creer, y de ahí el templo; tiene que crear, y de ahí la ciudad; tiene que vivir y de ahí el arado y el navío. Pero estas tres soluciones contienen tres guerras. La misteriosa dificultad de la vida surge de las tres. El hombre tiene que habérselas con obstáculos en la forma de superstición, en la forma de prejuicios y en la forma de elementos. Un triple ANANKÉ (fatalidad en griego)pesa sobre nosotros; la de los dogmas, la de la ley, la de las cosas.

En Nuestra Señora de París el autor denuncio la primera. En Los miserables señaló la segunda; en Los trabajadores del mar indica la tercera.
Con estas tres fatalidades que envuelven al hombre se mezcla la fatalidad interior, la ananké suprema, el corazón humano.

Está firmado en Hauteville- House, marzo de 1866.


Tengo el libro en mis manos (¿no se llama así este espacio?) comienzo a leer. Veremos…

7/11/08

Recuerda


Recuerda, en estos días en los que estas envejeciendo, porque sólo lo vivo y joven envejece. No llores, no maldigas, no te creas que es la vida lo que se te está escapando de las manos como el agua, como el aire como el fuego.

Sólo sabe esto que el tiempo es corto y que tu corazón loco avanza y avanza negándose a la vida.

No te lo creas: eres joven. Todavía lates atado a la milagrosa placenta, todavía eres un dios que sigue soñando.

No llores, no maldigas recuerda simplemente.

Puesto que eres un hombre compórtate como hombre y recuerda los hechos. Recuerda, sólo recuerda aquellos días en que tus sentidos eran como celdillas de colmenas; cada sabor, cada luz, cada sonido cada color y, sí, cada aroma y cada amor destilaba miel hacia tu corazón.

Habrás tenido como no: ira, confusión, perplejidad y horror. Recuerda que los latidos del corazón sólo son la sal del futuro.

Antes, desde las ideas bajabas a las cosas; ahora vagas por entre aquellas cosas que existen y que te llevan…Espera, dentro del pecho el corazón hará granero. Porque la vida es…Pero no, ahora recuerda sólo recuerda: ser compasivo, generoso. Amable. Existe en esa existencia que no necesita clamar ni gritar su experiencia no, no le digas a nadie tus pequeñas impotencias,

No le digas al más joven;-mira, joven la verdad de la vida es…-

Que no lo sepan por ti, porque míralos como vienen, como venias tu envuelto en tus nieblas soñadoras. Déjalos, que no se enteren por ti. No le permitas al corazón que avanza y avanza que te recuerde que corre por que se niega ala vida, tú recuerda que, ni el tiempo, ni el amor, ni la carne ni la vida esperan. Siempre sigue. Sabe sí, que la vida no es como un vaso que se llena y rompe, cabe mucho amor y mucho dolor en el corazón de cualquier hombre. Y por último recuerda que esto es una divagación lanzada al viento.




10/9/08

Va de poesía


Y mira que el mundo es triste, oscuro y desolado,

mira que pierden guerras los buenos contra los malos

mira que Dios nos hizo pero se ha olvidado

pero hubo un día, un prodigio, un milagro

en que tuve la dicha de tu rostro entre mis manos,

mi reflejo en tu rostro y mi nombre en tus labios

y aunque tu no lo recuerdes

yo no puedo olvidarlo.

De Rupho

1/8/08

Como siempre, más vale maña que fuerza


Estaban una vez discutiendo el sol y el viento sobre cual de los dos era el más fuerte, cuando de pronto vieron que venía por un camino un hombre, que llevaba puesto un abrigo.
El viento le dijo al sol:
- Mira aquel hombre que lleva su abrigo. El que consiga que se lo quite, será el más fuerte.
Y dicho esto, mientras el sol se ocultaba entre las nubes, el viento empezó a soplar y soplar muy fuerte, pero cuanto más soplaba, más fuerte se sujetaba el abrigo el hombre.
Al cabo del rato el viento se cansó de soplar sin conseguir nada.
Entonces el sol salió y empezó a calentar más y más, tanto que el hombre empezó a sudar y tanto calor sentía que al final se quitó el abrigo.
El sol había conseguido con sus rayos lo que el viento con toda su fuerza no pudo.

15/6/08

Delirar para olvidar?

Es bueno de vez en cuando tener delirios. Vienen con su poquito de locura de enajenación, pero no importa. En ciertas fases nos hacen perder el tino, quizás porque el tino suele ser tedioso.

Los delirios nos sacan del mundo cotidiano y nos arrojan en los brazos de la desmemoria, y así, sin la menor prevención disfrutamos del olvido.
Alguna vez saltamos la valla del horizonte y nos abrazamos con otros delirantes que nos inventan nuevos nombres y destinos.
Los delirantes nos movemos como si fuéramos eternos, sin tomar precauciones, más o menos sonámbulos, festejando los rayos y los truenos y mirando a través de la lluvia.

Los delirios son premios, vida entre paréntesis, pero cuando se acaba el delirio y volvemos a lo cotidiano, a lo cabal, a lo de siempre, sentimos entre pecho y espalda la aguda nostalgia del delirio.

Mario Benedetti

3/6/08



MADRIGAL CON UN RÍO, UNA ROSA, UNA HAMACA...

Tú, mi amor, que caminas como un beso,
andando vas por entre mis palabras:
es como si avanzaras separando
las ramas azuladas de un jardín,
las verdes hojas trémulas de donde sale el viento.
Recorres el papel con mi escritura.
Y cuando escribo río
tú lo cruzas nadando
y llegas y te extiendes en la arena
dorada de otras sílabas radiantes
que en la orilla te esperan;
y cuando escribo rosa, la rosa que has besado
da su forma a tus dos manos unidas,
si escribo sed te acercas a mis labios
si cascada, aparece tu cintura,
si nido azul, palpita tu garganta,
y si palmera escribo, descansas a su sombra
y si escalera, ruedas por tu risa
donde tu corazón relampaguea,
y si escribo paloma anida en ti
partida en dos magnolias temblorosas.
Apoya tu cabeza en esta luz,
en este pecho de hombre, en este verso
de plumas desveladas y febriles
y quédate dormida
tronchada y extendida en esta hamaca
mecida por el sueño que sale de mi mano
cuando te escribo, o, lento, te acaricio.

Si alguien quiere tocar la brasa pura
del amor en los años venideros
que toque estas palabras donde brilla
nuestro quemante beso para siempre.



EDUARDO CARRANZA