
Y mira que el mundo es triste, oscuro y desolado,
mira que pierden guerras los buenos contra los malos
mira que Dios nos hizo pero se ha olvidado
pero hubo un día, un prodigio, un milagro
en que tuve la dicha de tu rostro entre mis manos,
mi reflejo en tu rostro y mi nombre en tus labios
y aunque tu no lo recuerdes
yo no puedo olvidarlo.
De Rupho