15/4/10

momentos

EN SON DE DESPEDIDA

No vine solo por decirte
(aunque también)que no volveré nunca,
y que nunca podré olvidarte.

Emprendo la tarea
(imposible , si es que hay algo imposible)
de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
aquellas fábulas y hechizos
que gracias a ti fueron realidad.

Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
Y que desembocaban en Kiss Bar (aunque no estoy seguro
Dónde estaba el principio y dónde el fin)

Estoy cansado, muy cansado,
Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
“soy viejo porque tengo más de sesenta años,
que es mucha edad para un español”.
(sin comentarios)

He vivido días radiantes
Gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían
Cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

Fue un tercer grado carcelario:
Regresas a la carcel por la noche,
Por el día-espejismo-te sientes libre ,libre, libre.
Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
Arrebatarme tanta felicidad.

Yo no he venido –te lo dije-
Paradecirte adiós. Sé que no meecharás de menos,
Y eso que yo soñaba ser todo para ti
Como tú lo eres todo para mi.
¡ay , vanidad de vanidadesy todo vanidad!

No te importuno más(ni siquiera sé si me escuchas).
Bebo el último wiskien el Kiss Bar,
La última margarita en Santa Fe,
Rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
En la que ya no queda nada que fue mío.
Desisto de adentrarme en su recinto,
No tengo fuerzas paracelebrar
La melancólica liturgia de la separación.
Sólo deseo ya dormir, dormir,
Tal vez soñar….

José Hierro (cuaderno de Nueva Cork 1998)

1/11/09

Para decir adiós.

Pra ti, Adagio con mis mejores deseos de felicidad.




Ha sido un placer y un privilegio el colaborar en este blog de Adagio, pero como se puede ver, cada vez me es más difícil pues dispongo de muy poco tiempo. Por ello, deseo decir adiós ya que mis colaboraciones son pocas y espaciadas.

Gracias Adagio, Adagio azul, como siempre me ha gustado llamarte.

Mil besos para ti y para todos los lectores amigos que se han detenido a leernos.

Me despido con un poema sobre la sonrisa, por que creo que las sonrisas son los besos del alma.


La sorisa resbala sobre
los problemas,
moja la letra de los gemidos
mientras cruza el agua
de los llantos.
Barre la lágrima impresa.
Nos deja a sol abierto

No puedo citar el autor.

1/10/09

Creer

Visto en http://www.roswitha-guillemin.com




Ante la falta de tiempo, me permito la libertad de dejarles un poema, bueno, un poemita de mi cosecha.

Que me cuesta creer que me has querido,
que fuiste alguna vez un poco mío,
si al cabo han de morir del mismo modo
las realidades y las fantasías..

No canto al pudo ser pero no ha sido,
ni me duele la herida que sería,
ni me duele el dolor de lo perdido,
porque no te he perdido todavía

3/9/09

El amor es más, mucho más.

http://adolfopayes.blogspot.com/


No hablo de estar enamorada cuando hablo de amor.
No hablo de sexo cuando hablo de amor.
No hablo de placeres que sólo existen en los libros,
no hablo de placeres reservados para los exquisitos.
No hablo de grandes cosas.
Cuando hablo de amor;
hablo de una emoción capaz de ser vivida por cualquiera,
hablo de sentimientos simples y verdaderos.
Hablo de vivencias transcendentales pero no sobrehumanas,
hablo del amor tan sólo como de querer mucho a alguien
y hablo del querer no en el sentido de la posesión
si no en el sentido de que cuando digo TE QUIERO
te estoy diciendo que me interesa tu bienestar por encima del mio.
nada más... y nada menos.

La imagen es una pintura de Adolfo Payes pintor y poeta salvadoreño.

En ambas artes enamora.

18/8/09

anochecer


Pluscuamperfecto de futuro

Cuando deje las sábanas, mañana,
pensaré que mi sueño de la noche
no ha sido sólo un sueño
y que lo que me aguarda no es la huraña
mañana de mañana.
Acogeré mi cuerpo esperanzado,
como un feliz presagio inmerecido,
y si hay un cuerpo a1lado,
será maravilloso descubrirlo,
saber que las monedas que he pagado
(y las monedas con que me ha comprado)
han sido las monedas del amor,
que pagamos con gusto y por el gusto,
locos de amor los dos.
Y amar, esa mañana, extrañamente,
será la redención de nuestros actos
pasados y futuros,
y el hecho del amor, en su presente,
será como la historia sin la historia,
un cuento que contamos con los cuerpos
y que tiene sentido,
lleno de ruido y furia compartidos.
Y si despierto solo,
despertaré contento de estar solo,
por la simple razón de estar conmigo,
que soy el viejo amigo
de algunos buenos ratos que he vivido.
Se inundará la casa con el sol,
y si no hay sol se inundará de gris,
un gris reconfortante, de París,
que es la ciudad que tiene un gris más sol.
Haré mis abluciones matinales
y haré la colación,
y respecto al milagro
de que los alimentos alimenten
haré una reflexión
profunda, sorprendente, que alimente
las estancias del alma y que dé calma
a un alma que ama la contemplación.
Para el resto del día tendré planes
y hasta tendré esperanzas,
que ya es tener bastante un mismo día,
y en un claro derroche de energía
tendré la convicción de que los planes
y hasta las esperanzas
no son la más completa tontería.
Naceré a mi ciudad,
como si fuese la primera vez
que nazco y que la veo,
contento de nacer y de fundar,
igual que un gran viajero, mi ciudad,
quizá un lugar tranquilo junto al mar,
donde esperar consiste en encontrar
una buena razón para esperar
el paso de los días.
Ya la ciudadanía,
que, comúnmente, es una porquería,
una viciosa tropa indiferente,
habré de comprenderla, y, comprendiéndola,
comprenderé toda su indiferencia,
su desprecio, porque tendré conciencia
de que quien más quien menos (y me incluyo)
tiene una innoble historia que contar,
lo cual, si no inocentes,
nos vuelve dignos de algo de piedad.
Seré un huésped del tiempo, un invitado
que aspira a estar contento y al cuidado
de las horas, hasta lograr que el tiempo
sea por fin mi líquido elemento,
y no un andén desierto en que aguardar
trenes de paso hacia ningún lugar,
cansado, el pensamiento, de sentir,
y de pensar, cansado el sentimiento.
Toda la peor vida de la vida,
que a veces es la única que ocurre,
le habrá ocurrido a un yo que no conozco,
un yo que a fuerza de desconocido
convierte en no vivido lo vivido,
y el yo que reconozco, el que comparte
la vida preferida
(ésa que ha estado siempre en otra parte)
sera mi yo más mío.
Y la vida que venga será fácil,
o lo parecerá (que más me da)
será la dulce vida,
y por dulzura y por facilidad
será una eternidad mientras me dura,
aunque sólo me dure un día más.
Por eso, más que un día,
mi día de mañana es el proyecto
de un tiempo por llegar:
es el pluscuamperfecto de futuro.
Ya sólo hay que aprenderlo a conjugar.

De "La vida de frontera"

CARLOS MARZAL